Hoy aburrirse parece un error.
Un vacío a llenar rápido con una pantalla.
Pero el cerebro no fue diseñado para estar siempre ocupado.
Fue diseñado para alternar estímulo y silencio.

Qué pasa cuando nunca nos aburrimos
Cuando no hay espacios vacíos:
- La dopamina se vuelve inestable
- La atención se fragmenta
- La creatividad se apaga
- El sistema nervioso se mantiene hiperactivo
El cerebro no procesa. Solo reacciona.

El aburrimiento como terreno fértil
En los momentos de “nada”, el cerebro entra en un estado llamado red neuronal por defecto.
Ahí:
- Se integran experiencias
- Se ordenan emociones
- Aparecen ideas nuevas
- Se conecta información distante
No es pérdida de tiempo.
Es procesamiento profundo.
Recuperar el derecho a no hacer nada
No todo momento libre necesita ser productivo.
A veces, el mayor acto de cuidado es no llenar el espacio.
Caminar sin auriculares.
Mirar por la ventana.
Estar.
