Entendé las fases del sueño, su impacto real y lo que tus métricas no te están diciendo
Hoy todos queremos “dormir mejor”. Y muchos usamos relojes o apps para medirlo. Pero… ¿sabés realmente qué están midiendo? ¿Y qué debería importarte más allá del número de horas?
Durante la noche, tu cerebro atraviesa ciclos de 90 minutos que se repiten unas 4 a 6 veces. Cada ciclo tiene:
- Sueño ligero (N1-N2): transición al descanso, disminuye frecuencia cardíaca.
- Sueño profundo (N3): restauración física, regeneración celular, liberación de hormona de crecimiento.
- Sueño REM: restauración mental y emocional, consolidación de la memoria, regulación del sistema nervioso.
→ Dormir bien no es solo dormir 8 horas, sino lograr un buen % de sueño profundo y REM.
¿Qué mide realmente tu reloj?
- Movimiento: registra si estás quieto o te movés.
- Frecuencia cardíaca (FC): cuanto más baja, más reparador el sueño.
- HRV (variabilidad de la frecuencia cardíaca): buen indicador de recuperación física y resiliencia al estrés.
- Oxigenación: para detectar apneas o interrupciones invisibles.
¿Qué no mide tan bien?
- No puede saber con precisión clínica si estás en fase REM o sueño profundo.
- No detecta trastornos complejos (insomnio, ansiedad nocturna, despertares cortos no conscientes).
- Puede sobreestimar o subestimar el tiempo real dormido si estás quieto pero despierto.
Qué deberías observar más allá de los números:
- ¿Te despertás con energía?
- ¿Tenés claridad mental antes del mediodía?
- ¿Dormís sin interrupciones largas?
- ¿Tenés hambre real o ansiedad desde temprano?
Conclusión: El reloj es una guía, no una sentencia. Lo que importa no es solo cuánto dormís, sino cómo te sentís al despertar.