Cómo el ejercicio impacta la química y la estructura neuronal
Correr, levantar pesas o hacer una clase intensa no solo te cambia el cuerpo. Literalmente cambia tu cerebro. Y entender cómo lo hace te puede motivar más que cualquier resultado estético.
- Liberación de neurotransmisores (efecto químico inmediato)
- Dopamina: Mejora el foco, la motivación y la sensación de logro.
- Serotonina: Regula el estado de ánimo y el bienestar general.
- Endorfinas: Generan esa sensación de “placer post-entreno” y reducen la percepción del dolor.
- Anandamida: Un cannabinoide natural del cuerpo. Se eleva con el ejercicio aeróbico y genera placer mental.
Resultado: Te sentís bien, más alerta y menos estresado después de moverte. No es magia. Es neuroquímica.
- Estimulación de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro)
El BDNF es como “fertilizante cerebral”: estimula la plasticidad neuronal, mejora la memoria, la concentración y la capacidad de adaptación del cerebro.
El ejercicio aeróbico regular aumenta el BDNF, especialmente cuando hay esfuerzo sostenido y respiración elevada.
- Reducción de la inflamación cerebral
El entrenamiento moderado reduce el estrés oxidativo y la inflamación sistémica, dos factores que afectan el envejecimiento neuronal y la salud mental.
- Cambios estructurales
Entrenar de forma sostenida mejora la densidad de la materia gris, especialmente en regiones como el hipocampo (memoria) y la corteza prefrontal (toma de decisiones, autocontrol).